De vuelta (otra vez)

Buenas!

Tras meses y meses sin dar señales de vida por este mi blog (sin contar comentarios y respuestas a comentarios), decido volver para contar mil y una cosas que han rondado mi cabeza y siguen rondando, las cuales creo que pueden llegar a interesar a alguien.

Como ya sabéis, volví de Ecuador hace unos meses, allá por finales de Septiembre. Pero todavía no he podido hablar de todo lo que ha sido este viaje aquí. Espero currarme algo chulo.

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Por otro lado, soy redactor jefe de la sección de Ciencia de la revista de mi facultad: Drosophila. Que estrenó número nuevo (el tercero) el jueves pasado, 5 de Febrero, y que pudimos ver todo el equipo Drosophila con gran satisfacción cómo se agotaba en el mismo día. Increíble.

Para empezar había pensado dejar por aquí colgado el artículo que escribí para el número anterior: Cortejo en Drosophila melanogaster.

Está redactado para la revista, así que quizá algunas frases os resulten poco enfocadas hacia lo que son los lectores de este blog, pido disculpas de antemano, si teneis alguna duda, comentad y preguntad🙂

Hola amigos biólogos, seguro que muchos de vosotros ya habéis cursado la asignatura de PECA (principios evolutivos del comportamiento animal) en tercero y habéis estudiado las pautas de cortejo y apareamiento en Drosophila.

A un servidor le resulta muy simpático este comportamiento, así que voy a comentarlo un poco y a hablar de los experimentos realizados para verificar que dichas pautas de comportamiento tienen una base genética y también voy a comentar por encima el proceso de selección del comportamiento en la evolución, ya que se está cuestionando bastante últimamente.

Para los que no hayáis cursado esta asignatura, estoy seguro de que este artículo os resultará cuanto menos simpático o, al menos, curioso.

Drosophila melanogaster, como sabemos, es la mosca de la fruta y uno de los organismos modelo para realizar experimentos genéticos, puesto que tiene un ciclo reproductor bastante rápido y abundante descendencia.

Al igual que ha sido objeto de estudio para la genética, lo ha sido también para otra ciencia: la Etología o ciencia del comportamiento animal.

Una de las cosas que estudia la etología son las pautas de comportamiento, es decir: acciones claras y discretas que llevan a cabo los animales, por ejemplo: un lobo que enseña los dientes cuando se siente intimidado.

En el caso del cortejo de Drosophila, se han observado distintas pautas, de las cuales hablaré a continuación.

La hembra se encuentra felizmente en un lugar cualquiera, llega el macho y se aproxima a ella formando un determinado ángulo. Una vez se ha acercado, toca con su pata el abdomen de la hembra. Acto seguido, levanta un ala y la hace vibrar, lo cual produce un zumbido rítmico que, si es el adecuado, permitirá al macho copular con la hembra o, mejor dicho, que ésta le permita copular. Podríamos compararlo con el trovador que le canta a su amada, que se encuentra en el balcón de su casa. Si le canta una bonita serenata, es posible que pase una noche muy entretenida.

Pero sigamos con el cortejo de Drosophila, pues aquí no acaba la cosa. Si la hembra accede a copular, el macho, atentos, acercará su cabeza al abdomen de la hembra, sacará su aparato chupador-lamedor y lamerá los genitales de la hembra. Acto seguido se dará la cópula, curioso ¿eh?

Bueno, pues visto esto, se procedió a realizar una serie de mutaciones en Drosophila.

Una de ellas es la del llamado fenotipo Yellow, en el cual los machos presentan dos cromosomas Y, en lugar de uno X y otro Y, y son de color amarillo, de ahí el nombre del fenotipo. Estos machos tienen una anomalía, y es que no consiguen hacer vibrar su ala de tal forma que a la hembra le resulte “agradable” y le permita copular, así éste no podrá transmitir sus genes a la descendencia, causa primordial de la reproducción. Por tanto se puede apreciar una selección genética del comportamiento en este caso: el macho que no vibre bien su alita, no mojará la colita.

Otras mutaciones descritas se manifiestan durante la cópula. El llamado fenotipo Stuck hace que el macho continúe copulando después de los 20 minutos habituales que suele durar en Drosophila (¿qué pensaría la hembra?). Coitus interruptus, como su nombre indica, hace referencia a un fenotipo en el cual el macho interrumpe la cópula antes de pasados 10 minutos (¿diría la hembra eso que dicen las japos de: cómo que ya ta?). Con el fenotipo llamado Tko, el macho sufre durante la cópula una serie de convulsiones, abandona la cópula, continúa convulsionando y posteriormente entra en coma, al cabo de unos minutos se recupera.

Visto lo visto, se evidencia que algunos genes tienen cierta implicación en las pautas de comportamiento. Sin embargo esta relación no es directa puesto que, como ya sabemos, los genes se transcriben a un mensajero y éste se traduce a proteína.

Y aquí está el kid de la cuestión. Las proteínas codificadas por estos supuestos genes de comportamiento tendrán una función fisiológica. Pues muchas pueden ser receptores de membrana, enzimas o proteínas estructurales de algunos tipos celulares clave.

Puesto que se verifica que algunos de los comportamientos animales presentan una base genética, podemos pasar al siguiente escalafón: la selección natural de los comportamientos.

Como sabemos, la selección natural de los caracteres fenotípicos es uno de los elementos cruciales para que una población de individuos cambie o “evolucione” al cabo de X generaciones, dando ejemplares fenotípicamente distintos y, a veces, genotípicamente también.

El ambiente que rodea a una serie de individuos es el elemento primordial para que se de la selección natural, así los que posean los caracteres físicos o los comportamientos, determinados genéticamente, más adecuados para sobrevivir en dicho entorno serán los que lograrán pasar dichos caracteres, o mejor dicho: genes, a su descendencia, fijándolos de esta forma en la población y propiciando la aparición de individuos mejor adaptados.

Esto explica por qué los fenotipos de Drosophila antes mencionados: Yellow, Suck, Coitus interruptus o Tko no aparecen en generaciones posteriores. La selección natural no permite que tales comportamientos continúen existiendo puesto que, desde el punto de vista reproductivo, son inviables.

Como podéis ver, algunos comportamientos pueden ser motivo de selección natural y de evolución.

La evolución es, pues, algo tangible, algo empírico. Aunque nuestros conocimientos no nos permitan dar una explicación completa de cómo ha evolucionado la vida en la Tierra, tenemos la certeza de que ocurre por una serie de fenómenos naturales, que no divinos, aunque alguno que otro piense que puede darle una vuelta de tuerca más al asunto y darle un fundamento metafísico, ahí ya no me meto a hablar.

Si os interesa el tema del comportamiento animal y de su evolución, os recomiendo cursar la asignatura de PECA o consultar libros de Etología, como el que he usado para informarme a la hora de escribir el artículo: “Comportamiento Animal” de Alcock (estante 57 de nuestra biblioteca).

Si te ha gustado este artículo o tienes algo que comentar o criticar al respecto, puedes visitar nuestro foro (http://www.drosophila.tk).

Espero que os haya gustado😉

5 respuestas a De vuelta (otra vez)

  1. Endo dice:

    Numerazo que nos ha quedado tío! Si es que tenemos en el equipo a un redactor de noticias que se sale de todo lo salible y que con cada número se supera ^^^

    Pd.: ¿no has puesto el enlace de descarga de la revista? aH!

  2. zorbax dice:

    Saludos desde méxico. Tu blog más bien parecía NO hay vida en la tierra, jejeje. Que bueno verte por acá, por un pelito y te borro de mi GReader😉. Ánimo y adelante. Por cierto soy químico farmacobiólogo.

  3. alvaro dice:

    que bien que has actualizado tio,a ver si recuperas la inspiración que tu blog no puede perderse , es muy bueno !!

  4. Mike dice:

    Just passing by.Btw, your website have great content!

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  5. Trilce dice:

    Voy a hacerte un comentario muy superficial, por si te interesa como biólogo. El mecanismo que lleva a los lobos a que enseñen los dientes cuando se sienten intimidados también lo tenemos los humano y, en origen, la sonrisa era eso.

    No tengo muy claro qué es lo que llevó al hombre a utilizar “irónicamente” un proceso que supongo que es instintivo (yo no soy bióloga), pero me pareció curioso.

    Saludos.

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